martes, 31 de agosto de 2010

SÍNDROME POSTVACACIONAL


Desde hace algunos años se ha descrito, en relación al final de las vacaciones, lo que se llama como Síndrome Postvacacional.

Este fenómeno produce, en la persona que lo padece, diversos síntomas que podemos agrupar en síntomas físicos y psíquicos. Aunque como sabemos no podemos desligar unos de otros, es decir, cuando se produce un trastorno anímico, el cuerpo es más susceptible de poder manifestar físicamente esa alteración, al igual que cuando se produce un síntoma físico la persona no se encuentra psíquicamente en su mejor momento.

Tales síntomas se pueden manifestar como cansancio, nerviosismo, fatiga, irritabilidad, insomnio, tristeza, dolores musculares, falta de interés, trastornos digestivos, inquietud, indiferencia, entre otros.

La mayor incidencia se da en personas en edad de trabajar. En personas que viven las vacaciones como una ruptura total o brusca de su rutina habitual, o bien, en aquellas que ponen demasiadas expectativas en las vacaciones, olvidándose que su trabajo es que les permite tomarse dichas vacaciones. No debemos olvidarnos de las personas que se sienten a disgusto con su trabajo, no sólo a la vuelta de vacaciones, sino todo el año.

Durante las vacaciones se produce un alejamiento de muchas de las actividades y de las relaciones que sostienen al sujeto durante todo el año, es decir, se produce, aunque no se vaya solo de vacaciones, una soledad del individuo.

Las conversaciones, las tareas cotidianas, con sus relaciones laborales o con las relaciones personales, le permiten, durante todo el año, mantenerse en un estado más o menos uniforme, pero en vacaciones, como hemos dicho, se produce una ruptura que altera esta uniformidad.

El psíquico humano no descansa, trabaja las 24 horas, los 365 días del año, es un trabajador incansable, hasta tomarse vacaciones requiere de un trabajo para el aparato psíquico, pero el cuerpo también funciona constantemente, si no moriríamos. Al cambiar los horarios de las comidas, del descanso, al alterar los hábitos; el cuerpo y el psiquismo, a la vuelta de la vacaciones tienen adaptarse, de nuevo, a la cotidianeidad, necesitan un tiempo de adaptación, igual que al empiezan las vacaciones, los primeros días suelen ser de adaptación al periodo vacacional.

Una manera de “evitar” padecer el síndrome postvacacional es aceptar que el ocio está incluido dentro del tiempo de trabajo, es decir, que las vacaciones son posibles gracias al trabajo de todo el año, pero además, aceptar que el trabajo es lo que permite vivir, tener una determinada calidad de vida. José Martí llegó a decir que “La felicidad sólo puede hallarse en el camino del trabajo”.

Socialmente parece estar mal visto trabajar, el que más trabaja es “un tonto”. Diariamente se escuchan muchas frases negativas respecto al trabajo, incluso en los tiempos que corren. La queja es constante, pero contagiarse de la queja no reporta ningún beneficio, más bien lo que trae son algunos trastornos. No debemos olvidar que lo que una persona dice y repite, determina de alguna manera lo que hace, determina su vida.


Magdalena Salamanca

Psicoanalista

Tel. 915423097 ó 630070253

1 comentario:

Poeta del Cielo dijo...

viajando por el mundo de los blog del cual yo participo llegue al tuyo el cual me parecio muy lindo y con lindas letras a leer que te llenan la mirada.. todo muy lindo..
Abrazos
linda semana

Saludos

Permiso para seguirte y te invito a visitarme a
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desde ya bienvenida