miércoles, 4 de marzo de 2009

LOS SUEÑOS. PARTE IV

...La deformación es efecto de la censura, ya que nada de lo inconsciente puede aparecer en la conciencia sin pasar por ella. A la hora de asociar libremente, también, se opone a la libre asociación una determinada resistencia, que halla su expresión en la crítica que ejercemos frente a lo que vamos a decir, independientemente de las convicciones teóricas de ese sujeto. (Cuando un niño no quiere abrir su mano para mostrarnos lo que en ella encierra, es que seguramente esconde algo que no debiera haber cogido)
El contenido manifiesto es lo que se muestra, las ideas latentes del sueño es aquello que permanece oculto y que intentamos descubrir por medio de las asociaciones que surgen en el sujeto a propósito del sueño. Las ideas latentes pueden aparecer en el sueño como una parte del mismo, o bien, pueden aparecer a modo de alusión, en cualquier caso estas dos posibilidades forman parte de la deformación onírica.Las relaciones entre los elementos manifiestos y los latentes se hallan muy lejos de ser sencillas, en ocasiones un elemento manifiesto puede reemplazar a varios latentes y viceversa.
Para trabajar la deformación onírica, Freud trabaja los sueños infantiles, es decir, aquellos donde la deformación casi ni existe. De estos sueños Freud extrae conclusiones generales sobre el fenómeno onírico, por ejemplo:
1.- Existe siempre algún suceso del día anterior, que explica el mismo, donde se muestra el rechazo sobre dicho suceso de la vida despierta.
2.- Los sueños tienen sentido y son actos psíquicos inteligibles y completos.
3.- En todos los sueños, hasta en los infantiles, se produce la deformación, es decir, hay cierta diferencia entre el contenido manifiesto y el contenido latente (realización de la acción en presente).
4.- El sueño es como una realización de deseos. En los niños, la excitación psíquica perturbadora del reposo es proporcionada por el deseo insatisfecho, al cual reacciona con el sueño.
5.- El sueño tiene la función de alejar tal excitación para permitir el reposo. Por tanto, el sueño lejos de ser el perturbador del reposo es el guardián del dormir. Defendiéndolo de todo aquello que pueda perturbarlo.
6.- El deseo es el estímulo del sueño y su realización el contenido del mismo. El sueño nos muestra el deseo, realizándose en forma de suceso psíquico alucinatorio.
7.- El sueño es una transacción entre una tendencia perturbadora (la excitación psíquica) y una tendencia perturbada (tendencia de dormir). Sin dejar de dormir satisfacemos un deseo, y satisfaciéndolo podemos continuar durmiendo. Ambas instancias quedan a la vez contrariadas y satisfechas.
8.- Los sueños diurnos no son otra cosa que el cumplimiento de deseos ambiciosos y eróticos que nos son bien conocidos.

Continuará...

2 comentarios:

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Gracias por visitar mi blog "Narrapoesía". Tengo una deuda pendiente con Carmen, y es que me puso un comentario encantador en mi blog y sin querer le di a "Rechazar" en lugar de a "Publicar". Lo sentí un montón y quería ponerle un correo, pero he estado de viaje fuera de España y ahora estoy preparando más recitales (uno muy grande de pintura y poesía para el día 23), así que estoy a tope y no puedo hacer otra cosa en mi tiempo libre. En cuanto esté un poco más desahogada, me zambulliré un poco en tu blog porque me da que me va a encantar hacerlo.
Un abrazo grande y nos veremos en más recitales, además de haber compartido el de Palestina.

Verónica Rodríguez Orellana dijo...

Interesante sigo leyendo un beso